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Por qué los estudiantes olvidan lo que aprenden

Estudiantes colaborando en un proyecto en grupo en el aula, un enfoque de aprendizaje activo que demuestra por qué los estudiantes olvidan lo que aprenden mediante la enseñanza pasiva
Descubre por qué los estudiantes olvidan lo que aprenden, cómo funciona la curva del olvido y cómo el aprendizaje activo favorece una retención duradera de los conocimientos.

Has preparado la clase con esmero. Has explicado el tema, has puesto ejemplos, has respondido a las preguntas y has dado tiempo a los alumnos para practicar. Tres semanas después, repartes una evaluación, y los resultados parecen un botón de reinicio. La mayoría de los alumnos apenas recuerdan lo que has impartido. Algunos miran las preguntas como si nunca hubieran oído hablar del tema. Entender por qué los alumnos olvidan lo que aprenden es una de las preguntas más importantes que un profesor puede plantearse, y la respuesta tiene mucho que ver con cómo se diseñan las experiencias de aprendizaje.

Si esto te suena familiar, no eres el único. Las investigaciones sobre la curva del olvido muestran que , sin refuerzo, los estudiantes pueden olvidar hasta el 70 % de lo que acaban de aprender en tan solo 24 horas. Un análisis de 2017 publicado por Edutopia, basado en la investigación neurocientífica de Richards y Frankland, confirmó que el olvido no es un fallo de la memoria, sino una estrategia evolutiva mediante la cual el cerebro descarta la información que no se refuerza activamente. Este patrón no es un reflejo de la calidad de tu enseñanza ni del esfuerzo de tus alumnos. Es una característica natural del funcionamiento de la memoria.

La frustración es real. También lo es ese sentimiento silencioso de culpa: «Quizá no lo he enseñado lo suficientemente bien». Pero antes de culparte a ti mismo o a tus alumnos, ten en cuenta lo siguiente: puede que el problema no tenga nada que ver con el esfuerzo. Quizá sea el tipo de experiencia de aprendizaje que estás diseñando.

Por qué los estudiantes olvidan lo que aprenden: el aprendizaje superficial es el verdadero problema

Los investigadores en el ámbito de la educación distinguen entre dos tipos de aprendizaje. Comprender la diferencia entre el aprendizaje profundo y el aprendizaje superficial es esencial para cualquier docente que desee obtener resultados duraderos. El aprendizaje superficial se produce cuando los alumnos memorizan datos, definiciones o procedimientos para aprobar un examen, sin relacionarlos con un significado más amplio. El aprendizaje profundo se produce cuando los alumnos relacionan ideas, las analizan de forma crítica y aplican los conocimientos en nuevos contextos. Esta distinción es fundamental para desarrollar las competencias del siglo XXI, que van más allá de la mera memorización.

La diferencia es importante. Según un estudio de Ventura et al. (2024), aproximadamente el 90 % de la enseñanza en el aula se queda en un nivel superficial, lo que limita la capacidad de los alumnos para llevar a cabo un aprendizaje profundo o transferible. Esto significa que la mayoría de las experiencias en el aula —clases magistrales, copiar apuntes, exámenes basados en la repetición— entrenan involuntariamente a los alumnos a olvidar.

El aprendizaje superficial no es un fallo de inteligencia. Es el resultado previsible del diseño pedagógico. Cuando el objetivo principal es la transmisión de contenidos y la evaluación se centra en la memorización, el cerebro almacena la información de tal forma que se desvanece rápidamente. Los alumnos aprenden «para el examen» y, una vez superado este, el contenido ya no tiene utilidad, por lo que el cerebro lo descarta.

Cómo se aplica el aprendizaje superficial en la práctica

  • Los alumnos pueden repetir una definición, pero no son capaces de explicar el concepto con sus propias palabras.
  • Los alumnos aprueban un examen el viernes, pero el lunes no son capaces de aplicar esos mismos conocimientos a un problema nuevo.
  • Los alumnos copian los apuntes con precisión, pero no saben cómo utilizarlos para resolver problemas reales.

No son signos de pereza. Son indicios de que el aprendizaje no ha sido profundo, y eso es algo que tú, como profesor, tienes el poder de cambiar.

¿Por qué el cerebro recuerda lo que utiliza y conecta?

La neurociencia y las investigaciones sobre el aprendizaje ofrecen una perspectiva clara: el cerebro retiene la información que utiliza, explica, aplica y relaciona con situaciones reales. Tal y como informa Edutopia, los recuerdos no se almacenan como archivos en un archivador. Se parecen más a telas de araña: hilos de recuerdos distribuidos a lo largo de millones de neuronas conectadas. Cuantas más conexiones tenga un dato, más difícil resulta olvidarlo.

Por eso los alumnos que explican un concepto a un compañero lo recuerdan mejor que los que se limitan a releer sus apuntes. Una investigación de Sekeres et al. (2016), publicada en *Nature Neuroscience*, reveló que las explicaciones entre compañeros reactivan, refuerzan y consolidan los recuerdos que se están desvaneciendo. También es la razón por la que los alumnos que resuelven problemas del mundo real retienen el conocimiento en un porcentaje mucho mayor que aquellos que se limitan a memorizar respuestas para un examen.

Tres principios para una retención duradera del conocimiento

  1. Si no lo usas, lo pierdes. El cerebro da prioridad a la información que utiliza repetidamente. Si el contenido solo se aprende una vez —por ejemplo, durante una clase—, se va olvidando. La práctica de la recuperación —el acto de recordar información de forma activa en lugar de repasar pasivamente— crea conexiones neuronales más sólidas y es uno de los métodos con mayor respaldo científico para mejorar la memoria. Las actividades que exigen a los alumnos recuperar y aplicar conocimientos construyen precisamente esas conexiones.
  2. Distribúyelo en el tiempo. La repetición espaciada —revisar el contenido a intervalos cada vez más largos a lo largo del tiempo— contrarresta directamente la curva del olvido. En lugar de repasar todo de una vez antes de un examen, los alumnos que revisan el material en sesiones más breves y espaciadas retienen mucho más a largo plazo. Incluso unas simples revisiones a lo largo de varias lecciones marcan una diferencia significativa.
  3. Relaciónalo con lo que realmente importa. La información vinculada a problemas reales, a la experiencia personal o a una implicación emocional se retiene durante más tiempo. Cuando los alumnos comprenden por qué algo es importante —y no solo qué es—, su capacidad de memorización mejora. Explicar ideas a los demás obliga al cerebro a organizar, aclarar y reforzar lo que sabe.

Estos principios apuntan claramente en una dirección: los enfoques de aprendizaje activo —el aprendizaje basado en proyectos, el Design Thinking y la investigación colaborativa— crean precisamente las condiciones que el cerebro necesita para pasar de un aprendizaje superficial a una comprensión profunda y duradera. No se trata de una moda pasajera. Se ajustan al funcionamiento real de la memoria.

Cómo el aprendizaje activo influye en lo que recuerdan los alumnos

Imaginemos dos aulas que están estudiando el mismo tema: la conservación del agua y su relación con el ODS 6 (Agua limpia y saneamiento).

Aula A (enfoque tradicional): El profesor explica el ciclo del agua, los alumnos toman apuntes y, dos semanas después, realizan un examen con preguntas de rellenar los huecos. La mayoría de los alumnos aprueban el examen. Un mes después, pocos son capaces de explicar por qué es importante la conservación del agua o cómo se relaciona con su comunidad.

Aula B (enfoque de pensamiento de diseño + aprendizaje basado en proyectos): Una profesora de Buenos Aires plantea un reto a sus alumnos de 13 años: «¿Cómo podemos reducir el desperdicio de agua en nuestra escuela?». Siguiendo un proceso de Design Thinking, los alumnos se ponen en el lugar de su comunidad escolar, definen el problema principal, investigan el uso local del agua, entrevistan al personal de mantenimiento y miden el consumo en las fuentes de agua. Idean soluciones, crean prototipos de sus mejores ideas y presentan sus conclusiones a una clase asociada en Hyderabad, India, donde el acceso al agua supone un reto totalmente diferente. Ambos grupos debaten las soluciones, comparan contextos y reflexionan juntos sobre lo que han aprendido.

En el aula B, los alumnos no se limitan a memorizar datos, sino que construyen conocimientos a través de la investigación, la colaboración y la aplicación a la vida real. Un metaanálisis realizado por Chen y Yang (2019), publicado en Educational Research Review, analizó 46 estudios comparativos y concluyó que los alumnos que participan en entornos de aprendizaje basado en proyectos obtienen mejores resultados académicos que los que siguen una enseñanza tradicional, con efectos especialmente notables en la comprensión conceptual y la aplicación de los conocimientos.

Por otra parte, una revisión sistemática de 2025 publicada en Frontiers in Education confirmó que el pensamiento de diseño en la educación mejora la experiencia de aprendizaje al fomentar la participación activa, el pensamiento crítico y la colaboración interdisciplinaria, y transforma las prácticas pedagógicas al promover la innovación en el diseño de actividades educativas centradas en el alumno.

¿Qué cambios se producen en el aula?

Cuando el aprendizaje activo guía la enseñanza, los alumnos:

  • Haz preguntas en lugar de limitarte a responderlas.
  • Collaborate with peers — including peers from other cultures and countries — to explore different perspectives. This is the foundation of collaborative online international learning (COIL).
  • Aplica los conocimientos a problemas reales en lugar de memorizarlos de forma aislada.
  • Siguen un proceso de pensamiento de diseño —empatía, definición, ideación, creación de prototipos, prueba— que estructura su resolución creativa de problemas.
  • Reflexionar sobre lo que han aprendido y cómo lo han aprendido, desarrollando habilidades metacognitivas que favorecen la retención del conocimiento a largo plazo.

Estas son las condiciones que hacen que el aprendizaje pase de ser «lo he memorizado para el examen» a «lo entiendo y sé aplicarlo». Puedes ver cómo funciona esto en la práctica en el artículo «Cómo se complementan el aprendizaje basado en proyectos y la colaboración global».

Estrategias para retener a los alumnos que puedes poner en práctica esta semana

Ahora que entiendes por qué los alumnos olvidan lo que aprenden, no es necesario que revises todo tu plan de estudios para empezar a pasar del aprendizaje superficial al profundo. Estas estrategias para mejorar la retención de los alumnos se pueden ir incorporando de una en una, empezando por tu próxima clase.

Elige un tema de tu próximo plan de estudios. En lugar de explicarlo directamente, plántalo como una pregunta que tus alumnos puedan investigar: «¿Cómo se manifiesta [este tema] en nuestra comunidad?». Deja que investiguen, debatan en grupos y presenten lo que descubran, aunque sea en solo 30 minutos. Ese ciclo —pregunta, investigación, elaboración y presentación — es la esencia del aprendizaje basado en proyectos.

Incorpora ejercicios de repaso al comienzo de cada clase: pide a los alumnos que recuerden —sin apuntes— dos o tres ideas clave de la sesión anterior. Combina esto con la repetición espaciada volviendo a repasar esas mismas ideas una semana después y una vez más antes de que termine la unidad. Este ritmo, más que cualquier lección concreta, es lo que traslada el conocimiento de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo.

Si se aplica el enfoque del «Design Thinking» —pidiendo a los alumnos que se pongan en el lugar de personas reales afectadas por el problema antes de proponer soluciones—, la experiencia se enriquece aún más. El «Design Thinking» ofrece a los alumnos una forma estructurada de conectar los contenidos académicos con la realidad humana, que es precisamente lo que el cerebro necesita para asimilar lo que aprende.

Esto ya existe en la plataforma

In Class2Class, every project is already designed around an authentic challenge that students investigate, discuss, and respond to with a real product. When you open a project on the platform, you will see activities structured around project-based learning and Design Thinking phases — so that students use, connect, and apply what they learn. The Global Collaboration Essentials in the Learning Space walks you through everything: from understanding the foundations to designing and leading your first global project.

Puedes pasar de «No se acuerdan» a «Aplican lo que aprenden»

Si alguna vez te has preguntado por qué los alumnos olvidan lo que aprenden, la respuesta no es enseñar con más rigor ni hacer exámenes con más frecuencia. La respuesta es diseñar experiencias de aprendizaje en las que los alumnos utilicen, relacionen y apliquen los conocimientos de forma activa, experiencias que respeten el funcionamiento real del cerebro.

No se trata de culpar a los alumnos ni de culparse a uno mismo. Se trata de reconocer una verdad que las investigaciones han dejado clara: el tipo de experiencia es más importante que la cantidad de contenido. Cada decisión didáctica que tomas —cómo planteas una pregunta, cómo organizas el trabajo en grupo, cómo relacionas el contenido con el mundo real— acerca a los alumnos al aprendizaje profundo o los mantiene en la superficie.

Ya tienes la experiencia y la voluntad. El siguiente paso depende de ti.


Referencias

  • Chen, C. H. y Yang, Y. C. (2019). «Revisión de los efectos del aprendizaje basado en proyectos sobre el rendimiento académico de los alumnos: un metaanálisis». Educational Research Review, 26, 71-81. Leer el estudio
  • Frontiers in Education (2025). El pensamiento de diseño como metodología docente activa en la educación superior: una revisión sistemática. Leer la revisión
  • Richards, B., y Frankland, P. (2017). «La persistencia y la fugacidad de la memoria». *Neuron*, 94(6), 1071-1084. Citado en Edutopia
  • Sekeres, M. J. et al. (2016). Recuperación y prevención de la pérdida de la memoria detallada. Nature Neuroscience. Leer el artículo
  • Ventura, S. et al. (2024). Aprendizaje superficial, profundo y por transferencia en la enseñanza primaria y secundaria. Leer el artículo

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